Programa 2: Concepción de Educación Tecnológica
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¿Qué es el Enfoque CTS?
El objetivo de la Educación Tecnológica es lograr una comprensión conceptual, actitudinal y procedimental de la artificialidad en general, y de los aspectos históricos y contemporáneos de la tecnología, procurando una articulación entre las habilidades técnicas del sujeto, su conocimiento del mundo artificial en el que debe moverse, sus capacidades cognitivo-afectivas, sus valores y su actitud ante la naturaleza
Mientras que CTS tiene un fuerte componente histórico y se basa en las llamadas humanidades, lo que se suele entender por ET tiene más apoyo en las técnicas duras, lo que ha podido alimentar una posición equívoca y la concepción prejuiciosa –con cierta tendencia a la tecnofobia– de la tecnología como algo deshumanizado u opuesto al humanismo o aún a la propia sociedad.
En lo que se entiende por educación tecnológica hay varios enfoques, que incluso difieren en su finalidad y en su metodología. En efecto, para algunos, la ET es sobre todo una preparación para la vida laboral, mientras que para otros es una introducción al modo de pensar y de actuar del tecnólogo, o, dicho con más propiedad, del ser humano en tanto actúa como tecnólogo, empleando su propio cuerpo o las herramientas cada vez más complejas que lo complementan, para modificar su ambiente, modificándose a sí mismo en el proceso.
Los contenidos que propone la corriente CTS más bien están dirigidos a la educación secundaria no técnica, y, por lo general, son medianamente críticos de muchos aspectos del estilo de desarrollo tecnológico característico del capitalismo tardío. El interés por los estudios CTS tiene su origen histórico en el reconocimiento de los peligros a los que la evolución tecnológica actual expone a la humanidad y no por acaso el primer término del trinomio que nos presenta es la ciencia. Desde su aparición como instrumento esencial en el desarrollo de nuevas tecnologías, la ciencia ha jugado un papel creciente en el imaginario social, pero no sólo como conocimiento puro de la naturaleza sino como fuente y origen de los logros tecnológicos modernos, hasta el punto de confundirse, en algunos casos, con la tecnología misma.
Al definir la ET vamos a empezar por reiterar que dicho término se aplica a cosas muy diferentes según los países. En ciertos casos, la ET no se diferencia de la educación técnica (Argüelles, 1999). La educación técnica es una modalidad tradicional de la educación secundaria que ha tendido a formar técnicos, es decir, a personas con formación profesional en el nivel secundario, que disponen de conocimientos y de experiencias que los habilitan para una actividad laboral especializada de asistencia y de ayuda a los niveles profesionales de formación universitaria. La distinción entre esta educación técnica y lo que nosotros llamamos ET adquiere especial importancia porque en varios países se están realizando reformas educativas que tienden a hacer más poliva-lentes a los egresados del ciclo secundario, ante la idea –cuya veracidad y pertinencia no analizaremos aquí– de que un trabajador menos especializado será más adaptable a los rápidos cambios tecnológicos, y, por lo tanto, tendrá mejores oportunidades laborales que un técnico tradicional de nivel secundario. Esta tendencia, promocionada a partir de
ciertos comentarios emanados del Banco Mundial , ha tenido diversos niveles de aceptación y de realización en diversos países, y ha sembrado el desconcierto entre alumnos y docentes de esa orientación pedagógica en todas partes.
En otros ámbitos, ET es una actividad que se concentra en los niveles más elementales de la educación, en cuyos alumnos trata de desarrollar conocimientos, procedimientos y actitudes en relación con la tecnología en su acepción más general. Es en esos niveles en
los que la ET toca más de cerca los conceptos antropológicos y las actividades operacionales, logrando que los alumnos más pequeños aborden problemas tecnológicos con los medios técnicos a su disposición, al margen de las consideraciones sociológicas más aplicables a las tecnologías contemporáneas.
El concepto de ET que manejamos en estas líneas se conjuga con el de alfabetización tecnológica, que parte de la idea de que, cualquiera que sea su actividad laboral, un ciudadano del mundo actual no puede prescindir de una formación general en tecnología (la que simultáneamente se intenta definir como área del conocimiento), ya que el mundo en que vive es, cada vez en mayor medida, un mundo artificial, es decir, un mundo creado por la tecnología en la acepción más amplia de ese término. El uso de la expresión alfabetización tecnológica se deriva del concepto de alfabetización científica acuñado hace unos años para describir la necesidad imperiosa de que la gente disponga de conocimientos científicos para poder orientarse en el mundo actual. Estimamos que una adecuada alfabetización tecnológica, una formación general en tecnología, es mucho más importante que aquélla, dado que el impacto de las tecnologías sobre la vida diaria de la gente es mucho más directo que el de sus respectivas bases científicas caracterización de la ET
El concepto epistemológico central en todo objeto tecnológico es su finalismo, ya que es creado con una finalidad explícita. Así como es un grave error epistemológico decir que el ojo existe para ver, ya que se trata del resultado de un proceso evolutivo que carece de teleonomía, es evidente que un fotosensor artificial, que es su homólogo tecnológico, sólo existe porque alguien quiso construirlo teniendo su función como meta. El pensamiento finalista es una característica definitoria del proceso tecnológico, que lo diferencia de modo terminante del razonamiento científico al cual todo finalismo está vedado.
Otro concepto central de lo que con justicia se puede llamar pensamiento tecnológico es el de control. El control, en el sentido tecnológico de este término, implica la realimentación, que es una generalización no-lineal de la causalidad: la fuerza actuante en un proceso es controlada por el resultado de su acción. Esta realimentación, que está presente en todos los movimientos naturales de los organismos vivos, se hace explícita en el empleo de las herramientas, desde las más sencillas de uso manual hasta los sistemas tecnológicos más complejos.
El tercer elemento del pensamiento tecnológico es su carácter sintético. Allí donde el pensamiento científico es reduccionista y analítico, buscando averiguar las causas de los fenómenos, el pensamiento tecnológico parte de la función global del objeto tecnológico para descender luego al diseño de sus componentes Al mismo tiempo, el pensamiento tecnológico es sistémico, y sabe que cada objeto tecnológico individual, por abarcador que sea, es un subsistema de un sistema técnico coherente, que es característico de y caracteriza a cada época histórica.
En algunos enfoques (Doval y Gay, 1995) una de las etapas importantes de la ET es el análisis o la lectura de ciertos objetos tecnológicos, que no debería limitarse a su descripción y taxonomía. Esta lectura debería incluir sus procesos de generación y de producción, y evitar a toda costa sacarlos de su contexto. En concreto, no se debe perder de vista aquella parte del proceso de diseño que consiste en la búsqueda de compromisos entre los diversos factores –tecnológicos, económicos, ecológicos, mercadotécnicos, etc.– por los que se ve condicionado.
¿Cuál es, o podría ser, la relación entre CTS y ET? Como hemos visto, la ET, tal como entendemos ese término, analiza el pensamiento tecnológico y su manera de operar. La corriente CTS examina los modos en los que se generan los problemas y la construcción social de las soluciones, con especial énfasis en las consecuencias sociales y ambientales de las soluciones aplicadas. Sus contenidos son muy diferentes, pero sus relaciones deberían ser armónicas y permitir así una secuencia que se extendería a todo lo largo de la formación escolar primaria y secundaria, y completaría el ciclo de la alfabetización tecnológica necesaria para que un ciudadano pudiese formarse una opinión informada sobre un tema tecnológico cualquiera. En los primeros años, el énfasis estaría puesto en los contenidos técnicos, para ir creando poco a poco una comprensión cabal de los aspectos sistémicos, que se irían haciendo más complejos en la medida de la maduración de los alumnos.
Fuente: Tomás Buch
http://www.rieoei.org/rie32a07.htm
¿Qué es el Enfoque CTS?
El objetivo de la Educación Tecnológica es lograr una comprensión conceptual, actitudinal y procedimental de la artificialidad en general, y de los aspectos históricos y contemporáneos de la tecnología, procurando una articulación entre las habilidades técnicas del sujeto, su conocimiento del mundo artificial en el que debe moverse, sus capacidades cognitivo-afectivas, sus valores y su actitud ante la naturaleza
Mientras que CTS tiene un fuerte componente histórico y se basa en las llamadas humanidades, lo que se suele entender por ET tiene más apoyo en las técnicas duras, lo que ha podido alimentar una posición equívoca y la concepción prejuiciosa –con cierta tendencia a la tecnofobia– de la tecnología como algo deshumanizado u opuesto al humanismo o aún a la propia sociedad.
En lo que se entiende por educación tecnológica hay varios enfoques, que incluso difieren en su finalidad y en su metodología. En efecto, para algunos, la ET es sobre todo una preparación para la vida laboral, mientras que para otros es una introducción al modo de pensar y de actuar del tecnólogo, o, dicho con más propiedad, del ser humano en tanto actúa como tecnólogo, empleando su propio cuerpo o las herramientas cada vez más complejas que lo complementan, para modificar su ambiente, modificándose a sí mismo en el proceso.
Los contenidos que propone la corriente CTS más bien están dirigidos a la educación secundaria no técnica, y, por lo general, son medianamente críticos de muchos aspectos del estilo de desarrollo tecnológico característico del capitalismo tardío. El interés por los estudios CTS tiene su origen histórico en el reconocimiento de los peligros a los que la evolución tecnológica actual expone a la humanidad y no por acaso el primer término del trinomio que nos presenta es la ciencia. Desde su aparición como instrumento esencial en el desarrollo de nuevas tecnologías, la ciencia ha jugado un papel creciente en el imaginario social, pero no sólo como conocimiento puro de la naturaleza sino como fuente y origen de los logros tecnológicos modernos, hasta el punto de confundirse, en algunos casos, con la tecnología misma.
Al definir la ET vamos a empezar por reiterar que dicho término se aplica a cosas muy diferentes según los países. En ciertos casos, la ET no se diferencia de la educación técnica (Argüelles, 1999). La educación técnica es una modalidad tradicional de la educación secundaria que ha tendido a formar técnicos, es decir, a personas con formación profesional en el nivel secundario, que disponen de conocimientos y de experiencias que los habilitan para una actividad laboral especializada de asistencia y de ayuda a los niveles profesionales de formación universitaria. La distinción entre esta educación técnica y lo que nosotros llamamos ET adquiere especial importancia porque en varios países se están realizando reformas educativas que tienden a hacer más poliva-lentes a los egresados del ciclo secundario, ante la idea –cuya veracidad y pertinencia no analizaremos aquí– de que un trabajador menos especializado será más adaptable a los rápidos cambios tecnológicos, y, por lo tanto, tendrá mejores oportunidades laborales que un técnico tradicional de nivel secundario. Esta tendencia, promocionada a partir de
ciertos comentarios emanados del Banco Mundial , ha tenido diversos niveles de aceptación y de realización en diversos países, y ha sembrado el desconcierto entre alumnos y docentes de esa orientación pedagógica en todas partes.
En otros ámbitos, ET es una actividad que se concentra en los niveles más elementales de la educación, en cuyos alumnos trata de desarrollar conocimientos, procedimientos y actitudes en relación con la tecnología en su acepción más general. Es en esos niveles en
los que la ET toca más de cerca los conceptos antropológicos y las actividades operacionales, logrando que los alumnos más pequeños aborden problemas tecnológicos con los medios técnicos a su disposición, al margen de las consideraciones sociológicas más aplicables a las tecnologías contemporáneas.
El concepto de ET que manejamos en estas líneas se conjuga con el de alfabetización tecnológica, que parte de la idea de que, cualquiera que sea su actividad laboral, un ciudadano del mundo actual no puede prescindir de una formación general en tecnología (la que simultáneamente se intenta definir como área del conocimiento), ya que el mundo en que vive es, cada vez en mayor medida, un mundo artificial, es decir, un mundo creado por la tecnología en la acepción más amplia de ese término. El uso de la expresión alfabetización tecnológica se deriva del concepto de alfabetización científica acuñado hace unos años para describir la necesidad imperiosa de que la gente disponga de conocimientos científicos para poder orientarse en el mundo actual. Estimamos que una adecuada alfabetización tecnológica, una formación general en tecnología, es mucho más importante que aquélla, dado que el impacto de las tecnologías sobre la vida diaria de la gente es mucho más directo que el de sus respectivas bases científicas caracterización de la ET
El concepto epistemológico central en todo objeto tecnológico es su finalismo, ya que es creado con una finalidad explícita. Así como es un grave error epistemológico decir que el ojo existe para ver, ya que se trata del resultado de un proceso evolutivo que carece de teleonomía, es evidente que un fotosensor artificial, que es su homólogo tecnológico, sólo existe porque alguien quiso construirlo teniendo su función como meta. El pensamiento finalista es una característica definitoria del proceso tecnológico, que lo diferencia de modo terminante del razonamiento científico al cual todo finalismo está vedado.
Otro concepto central de lo que con justicia se puede llamar pensamiento tecnológico es el de control. El control, en el sentido tecnológico de este término, implica la realimentación, que es una generalización no-lineal de la causalidad: la fuerza actuante en un proceso es controlada por el resultado de su acción. Esta realimentación, que está presente en todos los movimientos naturales de los organismos vivos, se hace explícita en el empleo de las herramientas, desde las más sencillas de uso manual hasta los sistemas tecnológicos más complejos.
El tercer elemento del pensamiento tecnológico es su carácter sintético. Allí donde el pensamiento científico es reduccionista y analítico, buscando averiguar las causas de los fenómenos, el pensamiento tecnológico parte de la función global del objeto tecnológico para descender luego al diseño de sus componentes Al mismo tiempo, el pensamiento tecnológico es sistémico, y sabe que cada objeto tecnológico individual, por abarcador que sea, es un subsistema de un sistema técnico coherente, que es característico de y caracteriza a cada época histórica.
En algunos enfoques (Doval y Gay, 1995) una de las etapas importantes de la ET es el análisis o la lectura de ciertos objetos tecnológicos, que no debería limitarse a su descripción y taxonomía. Esta lectura debería incluir sus procesos de generación y de producción, y evitar a toda costa sacarlos de su contexto. En concreto, no se debe perder de vista aquella parte del proceso de diseño que consiste en la búsqueda de compromisos entre los diversos factores –tecnológicos, económicos, ecológicos, mercadotécnicos, etc.– por los que se ve condicionado.
¿Cuál es, o podría ser, la relación entre CTS y ET? Como hemos visto, la ET, tal como entendemos ese término, analiza el pensamiento tecnológico y su manera de operar. La corriente CTS examina los modos en los que se generan los problemas y la construcción social de las soluciones, con especial énfasis en las consecuencias sociales y ambientales de las soluciones aplicadas. Sus contenidos son muy diferentes, pero sus relaciones deberían ser armónicas y permitir así una secuencia que se extendería a todo lo largo de la formación escolar primaria y secundaria, y completaría el ciclo de la alfabetización tecnológica necesaria para que un ciudadano pudiese formarse una opinión informada sobre un tema tecnológico cualquiera. En los primeros años, el énfasis estaría puesto en los contenidos técnicos, para ir creando poco a poco una comprensión cabal de los aspectos sistémicos, que se irían haciendo más complejos en la medida de la maduración de los alumnos.
Fuente: Tomás Buch
http://www.rieoei.org/rie32a07.htm

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